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La Iluminación del alma

La expresión Iluminación del Alma, se repite una y otra vez en las enseñanzas de la Fraternitas Rosae Crucis, una buena comprensión de su significado es esencial para comprender el alcance de la Gran Obra.

Todo se inicio hace muchos eones atrás cuando el ser carnal tomo el control de nuestro ser, en ese momento el Alma fue obligada a dejar el centro donde se había establecido originalmente al descender al cuerpo humano, y es solo desde ese centro desde donde ella puede contactarse con la divinidad con lo superior, es aquí donde se inicia la segunda parte de la Gran Obra, o la Obra mayor como fue conocida por los alquimistas, que consiste en atraer al Alma a este centro en el que alguna vez moro, para que lo reconstruya lo ilumine y se establezca en el para que nuestro ser angélico tome el sitio que le corresponde en el centro del ser.

El Reino Interior

Tal vez podamos comprender mejor esto si usamos un símil con el mundo material para ilustrar el exilio en que vivimos actualmente, imaginemos esta combinación de ser angelical y ser animal, como un reino que es gobernado por un rey Iniciado, como lo fueron en la antigüedad, es un rey justo y bondadoso que permite que el país y los súbditos, en este caso nuestro cuerpo, se desarrolle y progrese en paz, armonía y justicia, una suerte de rey Salomón. El rey seguía creciendo en sabiduría y poder en la medida que ejercía su reinado con justicia y hacia el bien; sin embargo como suele ocurrir no a todo el mundo le gustaba su gobierno, sabían sin embargo que mientras estuviera en su Centro, en su trono era invencible, invencible porque seguía la Ley Divina.

Traición y Exilio

Un día entonces un doble agente, que se hacia pasar por su amigo se alió con sus enemigos (las pasiones carnales) y le recomendó que se acercara la pueblo para conocer sus costumbres, al rey esto le pareció muy justo y digno de si mismo.

Una vez que el rey estuvo lejos de su trono (Centro del Alma), y viviendo entre la gente común (sensible a las pasiones), los renegados tomaron el control de la situación e incluso intentaron asesinar al rey (cosa que no pueden lograr, salvo en muy contados casos), el rey fue expulsado y se encuentra errante, lejos de su trono, solo mantiene esporádicos contactos con sus súbditos (a través de la conciencia), cuando logra traspasar el control del dictador que gobierna actualmente el reino (cuerpo físico).

Ahora que las fuerzas renegadas tienen el control de la nación, la justicia casi no existe, los ciudadanos comunes llevan vidas de sufrimiento y desesperación, al principio fueron deslumbrados por los cantos de sirena, al darse cuenta de lo que ocurría trataron de ayudar al rey a retornar, aun no saben como hacerlo ya que los rebeldes (nuestras pasiones carnales) prometen mucho, pero solo son compensaciones de corto plazo que son seguidas por largos periodos de sufrimiento y dolor.

El Retorno

Para lograr que el rey vuelva a su trono lo primero que debemos hacer es convencerlo de que queremos su regreso, una de las mejores maneras de lograrlo es no seguir escuchando los cantos de sirena, a continuación deberemos trabajar para obtener un nuevo vestido para el rey, no puede volver a su trono vestido con harapos (las deudas karmicas), vestido de ese modo nadie reconocería su legitimo derecho a ocupar su Centro.

Una vez entonces, que le hemos convencido a través de nuestros anhelos y deseos que queremos su retorno, debemos eliminar su desacreditado vestido (a través de la transmutación) y reemplazarlo por uno nuevo (sustitución de nuestros antiguos pensamientos y deseos por nuevos mas exaltados), y finalmente ayudarle a reconstruir su trono (el asiento del Alma) usando los métodos enseñados por la Fraternitas Rosae Crucis. Una vez que el proceso ha sido completado, el Alma volverá a su trono y será coronada por el creador mismo.

Si bien la Iluminación del Alma es muy importante en la vida de un estudiante, esto no es un fin en si mismo, sino el desarrollo de una nueva visión, donde la Iluminación es el premio a un trabajo ya realizado, para un estudiante sincero la diversión esta en el trabajo.

La Transmutación

Todo lo que se ha dicho respecto al deseo y al esfuerzo asociado a el para la consecución de la Iluminación del Alma, no nos llevara al éxito completo sino trabajamos dedicadamente para cambiar las tendencias de nuestra naturaleza animal o terrena hacia lo superior, lo permanente lo divino dentro de nosotros.

La transmutación es entonces el método por el cual podemos modificar los pensamientos y deseos destructivos en nosotros en otros de naturaleza distinta que estén en armonía con los deseos de la parte angélica de nuestro ser.

Este proceso se basa en el principio que en su origen todas las cosas fueron buenas, y solo la perversión humana las ha transformado. La transmutación entonces no se trata de destruir, sino de modificar de sublimar cualquier entidad (pensamiento, sentimiento o acción) en una que sea del carácter de lo ordenado por Dios. Así pues, el odio puede convertirse en amor, el miedo en prudente valor, el resentimiento en compasión, la codicia en generosidad.

El Método

El proceso exacto por el cual se logra la transmutación se enseña detalladamente a los neófitos de la fraternitas Rosae Crucis, sin embargo podemos entregar alguna luz de los principios que subyacen en el método, el cerebro humano esta construido de tal forma que lo que pensamos y hacemos de manera permanente se graba en las células nerviosas, se crean verdaderos programas que definen lo que somos. Si conscientemente dejamos de pensar en algo y lo sustituimos por un pensamiento de naturaleza opuesta, la impresión nerviosa original se ira disipando hasta ser reemplazada por el nuevo programa, de esta manera cambiaremos nuestros pensamientos, el cambio en el patrón de nuestros pensamientos cambiara lo que sentimos y esto determinara el cambio de nuestras conductas.

La práctica de esta técnica requiere de voluntad y dedicación permanente, la práctica diaria en un requisito para un adecuado avance del neófito.

La Gran Obra

Aún cuando aceptemos la Ley Divina, podemos preguntarnos ¿Por qué al hombre se le ha dado el libre albedrío? ¿Por qué al igual que las bestias no sigue la Ley Divina sin cuestionamientos?

Para responder a estas preguntas debemos remontarnos muchos eones en el tiempo, remontarnos a la época en que no había hombres en la tierra y toda la creación seguía la voluntad del Padre o La Ley Divina sin desviaciones de ninguna clase. En esa época existían en el mundo del alma, Almas de bajo nivel Jerárquico, que podemos homologar a soldados dentro de un ejercito, ellas seguían la Ley Divina sin objeciones, no tenían voluntad propia, deseaban tener la oportunidad de llegar a ser como los dioses, pedían al padre la oportunidad de elegir el bien después de conocer el bien y el mal, deseaban tener la capacidad de decidir.

El Padre en toda su magnificencia, autorizo a estas almas a realizar esta aventura, durante muchos eones les fue preparado un cuerpo en el cual pudieran habitar y de este modo tener la oportunidad que tanto deseaban de conocer y decidirse libremente por el bien. Una vez que el hombre estuvo erguido a estas almas se les permitió bajar a la tierra y habitar en estos cuerpos, al comienzo todo marcho muy bien, las almas podían subir al mundo del alma y bajar a su morada terrenal a voluntad, esto esta bellamente narrado en el relato bíblico de la escala de Jacob.

El Alma, una chispa dormida

Desde el momento que las almas empezaron a habitar en los cuerpos de los hombres o mujeres, los seres angelicales que descendieron empezaron a cohabitar con el ser terrenal que era el hombre, a medida que el ser carnal o terrenal ganaba espacio las almas empezaron a olvidar su origen angelical, el mundo del alma les resultaba cada vez mas lejano hasta que se llego al punto en ya no podían subir y bajar la escala de Jacob, quedaron finalmente atrapadas en los cuerpos hasta perder casi por completo la consciencia de su origen.

En la actualidad en el hombre común, el Alma no es más que una pequeña chispa de la divinidad, que yace inconsciente de si misma, como cubierta por toneladas de escombros que no le permiten salir ni ver la luz del sol.

Significado de la Gran Obra

Aquí esta entonces el significado de la Gran Obra, que no es sino el de devolver a nuestra Alma al estado divino que perdió al quedar atrapada en el circulo de las vidas, en otras palabras despertar a nuestra Alma dormida a la consciencia de si misma, para que vuelva a ocupar su sitio en el mundo del alma, ahora ya no como un soldado sino como uno que ha sido capaz de conocer el bien y el mal, elegir el bien y conquistarse a si mismo por su propia voluntad y deseo.

Propósito

La Gran Obra tiene su objetivo en un propósito tetrámero, que debe ser alcanzado para obtener éxito en tan magna tarea:

Primero, se deben excitar todas las fuerzas potenciales del ser, del cuerpo físico, de la mente y del Alma. El desarrollo debe entenderse como integral y se debe dar atención por igual a cada una de las partes, para alcanzar la plenitud de la salud, la fuerza, el éxito y poder personal en su verdadero sentido. Esto nos permite ser hombres y mujeres que sirvan a la humanidad.

Segundo, se debe desarrollar un deseo dominante, este deseo debe ser el que mueva al aspirante a la Gran Obra, debe dominarlo de tal forma que no encuentre reposo a menos que se encuentre activamente haciendo el esfuerzo por alcanzar su ideal.

Tercero, La concentración o centralización de todas las fuerzas dentro del ser, dan al hombre le vigor necesario para trabajar incesantemente por la concreción de su deseo.

Cuarto, debe haber el deseo y el esfuerzo por el despertar e iluminar el Centro del Alma.

Si bien la Gran Obra se compone de varias partes, una de las principales es la voluntad y le deseo de pagar deudas anteriores, estas deudas se deben pagar en el lugar donde se adquirieron, deudas adquiridas en el cielo se pagan en le cielo, deudas adquiridas en la tierra se pagan en la tierra.

Existen dos maneras de pagar una deuda, la primera es través del sufrimiento a consecuencia de la reacción de la Ley por hechos cometidos, la segunda es a través de buenas obras que neutralicen los actos indeseables que se hayan cometido, ambas situaciones pueden ocurrir en esta vida o en futuras encarnaciones.

Una herramienta esencial para la realización de la Gran Obra es la Transmutación.

La Ley Divina en Nuestras Vidas

La Ley Divina es ni más ni menos que el mecanismo de funcionamiento de nuestra existencia. Se manifiesta para todas las formas concebibles de vida, que no pueden existir sin relacionarse con ella. Si nuestras acciones están en armonía con sus principios, prosperaremos y obtendremos todo lo que es bueno y útil en la vida. Si por otra parte, actuamos en contra de sus principios sufriremos la consecuencia de nuestra ignorancia o nuestro desafió. Ni Dios ni el hombre pueden esquivar las reacciones a este mecanismo.
Un Ejemplo
Tomemos como ejemplo la conocida ley de gravedad, esta como cualquier otra ley que podamos visualizar o imaginar es parte de la Ley Divina operante. Si nos encontramos al borde de un acantilado y estamos pensando si podremos volar si saltamos, estaremos haciendo uso del libre albedrío que el creador nos ha entregado para tomar nuestras propias dediciones. Aún un poco conocimiento de la Ley Divina nos dirá que nosotros no podemos volar y que saltar no es una buena idea, bueno si nosotros decidimos no probar nuestra habilidad para volar, estaremos actuando en armonía con la Ley Divina.
Ahora bien eso fue fácil ¿no?, si nosotros decimos saltar y nos estrellamos contra las rocas aun tenemos algo que aprender del funcionamiento de la Ley Divina, pero la utilidad de este nuevo conocimiento será de corta duración. Afortunadamente, la mayoría de las experiencias de aprendizaje no son tan extremas como en este ejemplo y tendremos la oportunidad de poner a prueba y hacer uso del conocimiento en el futuro.
El Libre Albedrio
En el ejemplo dado, te darás cuenta de una cosa que distingue al hombre de todas las demás entidades que funcionan en virtud de la Ley Divina. Él tiene una mente que le permite en primer lugar razonar y decidir cual es la Ley y en segundo lugar decidir si quiere seguirla. El hombre no esta obligado por su instinto o por la fuerza ejercida sobre el por las estrellas o los planetas a seguir la Ley Divina. El tiene elección y aquí se introduce en la creación el factor del drama. ¿Debe seguir o no debe seguir la Ley Divina? Si decide hacerlo entonces su recompensa será el cumplimiento de la promesa y llegara a ser como uno de los dioses, si por el contrario la elección es no seguir la Ley Divina la reacción pude incuso terminar con su propia aniquilación.

Dejamos aquí a su propio discernimiento si en la actualidad el hombre vive en armonía con la Ley Divina o no, independiente de cual sea su respuesta es importante recordar que nosotros somos quienes creamos nuestras propias circunstancias y nuestra vida es el resultado de la reacción a nuestros pensamientos, deseos y actos, esta es la gran esperanza que nos entrega la Ley, somos los arquitectos de nuestra propia vida.
Equilibrio e igual intercambio
Uno de los más importantes principios de la Ley Divina es su absoluta confianza en el equilibrio y en el igual intercambio. Este es el principio que permitió al Creador traer el orden a partir del caos. Es por esta razón que tenemos la seguridad que “El Orden es la Primera Ley del Cielo” y que este solo puede lograrse por la Mantención de un equilibrio y una igualdad de intercambio.

Ante la Ley Divina siempre debe mantenerse un equilibrio por tanto cada acción debe provocar una reacción en la dirección opuesta. Los escritores bíblicos estaban muy versados en esta Ley y eso explica el porque sus afirmaciones fueron tan directas y claras en este sentido. Dios no puede mostrar favoritos y una vez que la rueda de la Ley se puso en funcionamiento nadie puede alterar este orden sin provocar la destrucción de la creación.

Dios, ni la naturaleza traten de esquivar o burlar la Ley solos el hombre y la mujer, poseedores de una mente razonadora y de libre albedrío tiene la habilidad para intentarlo, si aceptamos este hecho podremos comprender algunos conceptos relevantes de la existencia humana.
Acción y Reacción
Si aceptamos que el mal, el pecado, el sufrimiento, la mala fortuna, las catástrofes, llamémosle como queramos son el resultado de nuestro intento por desafiar al Ley Divina, entonces no nos queda mas que aceptar que todo ello es responsabilidad de los hombres y mujeres de esta tierra, esta por lo tanto también en nuestras manos la corrección de los mismos.

La corrección pasa por pagar el precio y no intentar obtener aquello que no nos ha costado, ya que cada vez que intentamos hacerlo la Ley debe actuar para mantener el equilibrio y debe tomar de nosotros lo que no hemos ganado como una forma de Compensación.

Tal vez porque la Ley Divina no actúa en muchas ocasiones de manera inmediata hay quienes parece que pueden burlarla, esto es solo aparente y de corto plazo en el termino de una o mas vidas siempre el precio debe ser pagado y el balance restablecido. Igual como ocurre en el mundo practico mientras mayor es el tiempo que demoremos en pagar la deuda mayores eran los intereses y mayor la cantidad a pagar finalmente.
Otro Ejemplo
Tal vez un perfecto ejemplo de esta Ley es la practica de la naturaleza sexual del hombre, La Ley Divina o Dios si usted desea, dieron al hombre y a la mujer la posibilidad de obtener todo lo bueno y deseable a través del ejercicio de la función sexual, por una parte esta la obvia obtención de la satisfacción y el placer derivados del intercambio, por otra están las responsabilidades que se generan como la crianza de hijos, su educación su sustento a través del trabajo y la necesidad de entregar cariño y amor a la familia que se crea, el hombre en su ignorancia a intentado desafiar estos principios y como resultado ha cosechado enfermedades como el SIDA, la insatisfacción de miles de personas con su vida, enfermedades mentales asociadas a sistemas nerviosos deteriorados por practicas que evitan las naturales consecuencias de un acto en esencia divino.

Resumiendo La Ley Divina gobierna el movimiento de la Creación, esta para quedarse, el hombre es el único ser con la capacidad para intentar desafiar a la Ley, sin embargo como esto no es posible siempre cosechara los frutos de su accionar, bendiciones si actúa en armonía o tribulaciones si actúa tratando de burlar la Ley Operante.

La Ley Divina

En este texto y en muchas otras publicaciones de la Fraternitas Rosae Crucis y de la Philosophical Publishing Co. el lector encontrará ciertas palabras y frases cuyo significado e interpretación son fundamentales para la comprensión de la información proporcionada y las instrucciones que se ofrecen. En el pasado se solía dejar a los estudiantes llegar gradualmente al entendimiento de estas palabras y frases, y hasta ahora todavía no es fácil definirlas de manera que todos las puedan comprender. Sin embargo, en esta introducción vamos a hacer todo lo posible para proporcionar al estudiante serio una moderna definición de las palabras clave y frases utilizadas por los antiguos Iniciados y también por los actuales Maestros Arcanos.

Los términos “Iniciado” y “Maestro Arcano”, así como muchos otros términos similares utilizados en la literatura arcana, se refieren a un individuo que ha vivido en armonía con la Ley Divina que se ha alcanzado la Conciencia del Alma dentro de sí mismo. Este estado exaltado del ser ahora se llama Iluminación, pero a lo largo de los siglos, varios otros nombres han sido utilizados para describirlo, como Conciencia del Alma, Conciencia Cósmica, Iniciación Filosófica y Maestría. Si bien hay sutiles diferencias entre las distintas etapas de desarrollo, todas ellas indican un grado especifico de logro de la Iluminación del Alma.

La mayor parte de las claves, esenciales para la comprensión de lo que Jesús refiere como los “Misterios” son cuatro frases, la Ley Divina, la Gran Obra, Iluminación del Alma y Transmutación. Una vez que el estudiante es capaz de lograr una comprensión del significado de estos cuatro términos, el ha abierto la puerta al primero de los Misterios mencionados por el hombre de Nazaret. Mientras que muchos otros términos se utilizan en nuestros textos y lecciones, la mayoría de ellos son, o sinónimos de estos cuatro, o distintos grados de los mismos o relaciones entre más de uno de ellos.

La Ley Divina

Quizás ninguna otra expresión se utiliza tanto en los libros de la Fraternitas Rosae Crucis como la Ley Divina. Cada estudiante es advertido no sólo a aprender más de la Ley Divina, sino también para vivir en armonía con ella. Esto puede sonar muy bien para aquellos que están familiarizados con esta ley, pero que hay de aquellos que recién se han encontrado con nuestra Fraternidad y de sus enseñanzas? ¿Cómo van a llegar a comprender lo que queremos decir cuando nos referimos a la Ley Divina? ¿Que es esta Ley?, y ¿cómo sabemos si estamos viviendo en armonía con ella?

No hay misterio en La Ley Divina

No hay nada misterioso en particular acerca de la Ley Divina.. Es una ley que cada uno de nosotros encuentra un millar de veces al día, aunque, por supuesto, la mayoría de las personas no la entienden como tal. Es simplemente la Ley Universal del Funcionamiento de la Creación. Cada gran maestro espiritual de la humanidad ha enseñado sus principios básicos, adaptados a las personas a las que fue enviado a instruir. Aunque cada una de estas interpretaciones puede parecer variar, ya que fueron concebidos para un tiempo y grupo específico de personas, la ley subyacente no puede cambiar, porque esta ley es única, la que permite que la creación exista tal como la conocemos. No hay nada arbitrario acerca de la Ley Divina, ya que toda la existencia, tal como lo conocemos, depende de la absoluta perfección de su operación. El grado al que llega esta perfección lo dio a entender el Nazareno, cuando declaró:
“¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.
Pues aun vuestros cabellos están todos contados”. – Mateo 10:29-30.

Si sustituimos “la Ley Divina” por “vuestro Padre”, esta declaración está en plena armonía con todo lo que se ha enseñado en los “Misterios” ya que el hombre ha llegado a ser un hombre. Lo que el Nazareno estaba tratando de enseñar a sus discípulos (y cualquier otra persona que tuviera “oídos para escuchar”), era la omnipresencia y la omnipotencia de la Ley Divina, esta Ley que fue instituida por el Creador como una parte vital y esencial de la Creación; es en su plenitud la que ha permitido traer a la manifestación el orden a partir del caos.

La Ley Divina no es Arbitraria

La Ley Divina no era y no es un grupo de regulaciones arbitrarias. No era solo una idea de Dios de cómo debía funcionar la creación, es una Ley única que con su conjunto de reglas permiten al Universo funcionar tal como lo conocemos, si quitamos la Ley Divina, de inmediato volveríamos la caos y el hombre no pasaría de ser un vago recuerdo.

Este último punto es de suma importancia para todos los hombres y mujeres que viven en este pequeño planeta. Durante siglos se nos ha enseñado de un Dios vengativo que está siempre dispuesto a castigar a quienes no obedecen Su voluntad. Con ese concepto negativo, no es difícil entender por qué tantas personas han abandonado la iglesia y abrazaron la religión de la ciencia. Si admitimos la verdad, la Ley Divina se encuentra hoy más presente en las enseñanzas de la ciencia que en los templos.

Dios no castiga. No, al igual que el Nazareno, Él llora al ver el sufrimiento de aquellos que, por ignorancia o deseo, intentan desafiar la Ley Divina y, por tanto, llevan sobre sí la reacción por estos hechos. Note que decimos “intento por desafiar la Ley Divina”. Nadie, ni siquiera Dios puede desafiar la Ley o evadirla, lo más lejos que se puede ir es intentar desafiarla. Este fue el punto que intentaba remarcar el Nazareno con el relato de los pajaritos y los cabellos. El intentaba convencerlos de que si la muerte de un pajarito en el “ojo” de la Ley Divina cuanto mas lo estarán las acciones del hombre.

Si usted desea construir cualquier cosa, por ejemplo un paraguas para el universo, usted debe tener en consideración algunos factores claves, así por muy grande que sea su deseo de hacerlo, seria poco inteligente construir un paraguas soluble en agua. Así el Creador descubrió que para hacer Su Universo a partir del caos (materia sin forma), el también necesitaba seguir ciertos criterios, o su Ordenada Creación rápidamente volvería la caos.

La Ley Divina no es Parcial

Este conjunto de principios que Dios determinó que es esencial para establecer su universo y para evitar que regresar de inmediato a Caos es lo que ahora llamamos la Ley Divina. No es arbitraria, es simplemente el único mecanismo de funcionamiento que es lo suficientemente potente y equilibrada para mantener las formas en este universo que conocemos y amamos. Resulta obvio que esta Ley no puede ser parcial, ella debe permanecer neutral, es por esto que la Biblia nos alerta: “Dios no hace acepción de personas.” – Hechos 10:34. Una vez más, si queremos sustituir “la Ley Divina” por “Dios” se descubre el significado original de este versículo.

La Ley Divina ha sido enseñada por todas las verdaderas religiones, tal vez no como la conocemos hoy en día, sino que adaptada a la realidad de cada época y a la audiencia a la cual estaba dirigida esta enseñanza, ¿Qué habrían dicho los pueblos antiguos al oír?:

“Aprendamos a comprender La Ley Divina, vivamos en armonía con ella, dado que esta es la Ley fundamental de la existencia y cualquier intento por desafiarla acarreara una reacción indeseable sobre nosotros.”

Hoy en día muchas personas de buenos sentimientos y corazón sublime ya no están dispuestos a acatar lo que se les ordene sin comprender lo que se les pide, este pensamiento independiente no es satisfecho por la religiones, ya que sus respuestas están mas bien orientadas a aquellos que esperan se les indique patrones de comportamiento que den paz y tranquilidad a sus atribuladas existencias en lugar de buscar el fundamento y los principios científicos que rigen el comportamiento del universo y del hombre como su habitante.

Así como la filosofía de Sócrates, Platón y Aristóteles trascendieron la mitología de su tiempo, así las enseñanzas de la Fraternitas Rosae Crucis relativas a la Ley Divina, La Gran Obra y la Iluminación del Alma trascienden la mitología religiosa de nuestro tiempo.